martes, 21 de septiembre de 2021

Alerta roja

En las tranquilas aguas del océano va navegando a 400 metros de profundidad en un silencio completo, sin mayores preocupaciones ni peligros, cuando de repende la alarma general se enciende. Sirenas a todo volumen, luces rojas que giran, gente que corre a sus puestos y todo el mundo descontrolado intentando entender cuál es el problema. 


La fiebre es como esa alarma general, pero es una alarma que te dice que te pasa algo pero no te dice exactamente qué es. Y no es la única alarma. La taquicardia, la taquipnea, los ajustes en la presión arterial y el cambio de la circulación y el flujo sanguíneo en general no solo dan la alarma sobre algo qué pasa sino que ya son mecanismos de defensa frente a lo que ocurre.

Hablamos en una vida (cuenta) pasada de la importancia del síndrome en el abordaje de los problemas de los pacientes. Hay un síndrome muy importante porque nos ayuda a orientar en el abordaje de los pacientes: el Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica (SRIS). Y en microbiología aplicada a la clínica este síndrome es importante porque nos permite abordar otro problema muy grave: la sepsis.

Pero vamos paso a paso en esta pequeña introducción. La inflamación es uno de los capítulos más importantes de la fisiología y es uno de los primeros capítulos de la patología dada su importancia en la vida. Pero conqué miren el capítulo de la patología de Robbins o la que tengan a la mano es suficiente para comprender una parte del funcionamiento del asunto.

Ahora pasemos a la sepsis. La sepsis es considerada como una de las primeras causas de muerte y sobre todo, una causa no reconocida en muchos pacientes, hasta que ya es tarde. Se han intentado varios abordajes con el fin de no pasarlo por alto, pero hay dos que han calado y son el uso del Síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) y el uso del qSOFA.

Cuando hablamos de síndrome necesariamente hacemos relación a un conjunto de síntomas y signos en los que se puede conjeturar unas etiologías.  Este síndrome aunque muy relacionado con las infecciones no es exclusivo de las enfermedades infecciosas y puede presentarse en otras entidades no infecciosas como la pancreatitis, el trauma o las enfermedades autoinflamatorias. En esta definición hablamos de sepsis cuando tenemos SRIS y el diagnóstico o la sospecha de una infección. Pero teníamos el problema de que para activar la atención de sepsis muchos pacientes podían no necesitar atención y al usar demasiado la palabra sepsis, las sepsis con potencial letal podían escaparse más fácil. Para ver los criterios pueden mirar aquí y aquí.

Por eso se hizo una nueva definición que ha tenido controversia y que fue mirada por la Dra. Karen Ordóñez con algo más de detalle aquí y en la entrada pueden encontrar la bibliografía. El objetivo es encontrar los pacientes que tienen mayor riesgo de mortalidad y esta aproximación parece facilitar un poco más el trabajo y se pueden encontrar calculadoras en línea para obtener el puntaje y pueden apreciar que para calcularlosolo se requiere la escala de coma de Glasgow, la frecuencia respiratoria y la presión arterial sistólica.

¿Cuál es mejor? Aún no hay acuerdos y hay publicaciones que muestran que en ciertos escenarios los criterios viejos pueden ser mejores. Lo importante es tener en mente que la sepsis es una entidad letal, que es necesario actuar sobre ella pero para ello hay que diagnosticarla y para diagnosticarla hay que pensarla. Usar las dos estrategias no está de más en los casos difíciles porque cuando el paciente ya está en la UCI y con choque tal vez sea un poco más evidente para nosotros.

Los dejo con este abrebocas y es recomendable que comiencen a revisar este tema desde varias fuentes; después de todo, este es uno de los síndromes que verán con mucha frecuencia y en muchos escenarios de la práctica médica, y no todos ellos relacionados con las enfermedades infecciosas.

Hasta la próxima.


 

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